Alistar Aegis Belmont

Rasgos principales
Raza/Clase: Humano / Paladín de Tyr.
Rasgos de carácter:
Edad: 38 años.
Apariencia:
Alistar es la viva imagen de un defensor de la justicia. Alto y robusto, su porte imponente está reforzado por una armadura reluciente que lleva grabada en el pecho la balanza dorada de Tyr, símbolo de equidad y orden. Su cabello castaño corto, con mechones grises, refleja el paso del tiempo y las cargas de la responsabilidad. Sus ojos azules son claros y penetrantes, transmitiendo tanto una serenidad inquebrantable como un conflicto interno. Porta un escudo desgastado por innumerables batallas, pero mantenido con esmero, un reflejo de su dedicación a la causa de la justicia.
Personalidad:
- Devoto y recto: Alistar vive para servir a Tyr y a los ideales de justicia y orden, esforzándose por ser un ejemplo de equidad y sacrificio.
- Consciente de los grises morales: Aunque sigue creyendo en la justicia absoluta, ha comenzado a darse cuenta de que no siempre es posible aplicarla sin comprometerse.
- Leal: Es un compañero en quien siempre se puede confiar, dispuesto a sacrificarlo todo por proteger a sus aliados y a los inocentes.
Historia:
Alistar nació en un hogar profundamente devoto. Su padre, un paladín de Tyr, y su madre, una clériga, le inculcaron los principios de justicia, disciplina y servicio desde pequeño. Creció viendo a sus padres como ejemplos vivos de los ideales de Tyr, y siguió sus pasos al unirse a una orden de paladines.
Durante los eventos de la Tumba de la Aniquilación, Alistar lideró con valentía, actuando como un escudo literal y figurativo para sus compañeros. Su fe y su determinación fueron inquebrantables, incluso cuando enfrentaron horrores inimaginables. Sin embargo, tras su resurrección, comenzó a enfrentarse a un nuevo dilema: las decisiones difíciles y las tensiones morales de un mundo en constante caos lo llevaron a cuestionar si la justicia absoluta era realmente alcanzable.
Ahora, Alistar se encuentra en una posición complicada dentro de su orden. Las tensiones en la sociedad, manipuladas por rumores y mentiras, han llevado a manifestaciones y ataques contra las religiones, incluido el templo de Tyr. Mientras algunos de sus compañeros abogan por la fuerza y el desprecio hacia los manifestantes, Alistar lucha por mantenerse fiel a sus principios, considerando que todos merecen justicia, incluso aquellos que han sido manipulados.
Habilidades y Estilo de Combate:
- Defensa y protección: Alistar es un paladín que prioriza la protección de sus aliados, utilizando su escudo y su magia divina para mantenerlos a salvo.
- Justiciero en combate: Sus ataques son directos y poderosos, reforzados por la energía divina de Tyr para castigar a los malhechores.
- Resolución inquebrantable: Su fuerza de voluntad lo hace resistente a efectos mentales y manipulaciones, un baluarte contra el caos.
Relaciones:
- Hakuryuu: Respeta su fuerza y sus logros pasados, pero ve en su obsesión con Myrrym una distracción peligrosa.
- Orianna: Admira su conexión con la naturaleza y su ferocidad protectora, aunque su desdén hacia la humanidad lo desconcierta.
- Malizal: Entiende su melancolía y desea motivarlo, pero encuentra difícil aceptar su apatía ante los problemas del mundo.
- Ander: Lo recuerda como el alma del grupo y lamenta profundamente su caída. Desea ayudarlo a recuperar su confianza y propósito.
- Vengy: Ve en él un espíritu bondadoso y un aliado inquebrantable. Sin embargo, teme que su búsqueda de reconocimiento pueda desviarlo de su camino.
Motivaciones:
- Proteger a los inocentes: Alistar está dispuesto a sacrificar todo por salvar a los que no pueden defenderse.
- Mantener el equilibrio: Lucha por encontrar un punto medio entre la justicia absoluta de Tyr y las complejidades del mundo real.
- Preservar su orden: Aunque cuestiona a algunos de sus superiores, Alistar sigue creyendo en el papel fundamental de su orden para mantener la estabilidad en un mundo caótico.
Frases Clave:
- “La justicia no es fácil, pero es lo que nos separa del caos.”
- “Tyr me guía, pero el camino siempre estará lleno de decisiones difíciles.”
- “No protegeré solo a los dignos; mi deber es con todos los inocentes.”
Notas para los Jugadores:
- Punto Fuerte: Alistar es un defensor excepcional, capaz de absorber grandes cantidades de daño y proteger a sus aliados con sus habilidades y su magia divina.
- Punto Débil: Su lucha interna y su tendencia a cuestionar sus decisiones pueden ralentizar su capacidad para actuar en momentos críticos.
- Consejo para Interpretación: Resalta el dilema de Alistar entre su fe en Tyr y su comprensión de las complejidades del mundo. Muestra cómo su devoción no está libre de dudas, pero sigue siendo una fuente de fortaleza para él y sus compañeros.
El pasado de Alistar
Alistar Belmont nació en una aldea, Campoverde, situada aproximadamente a medio día a caballo de Neverwinter, cosa que la convierte en una parada habitual entre los viajeros que se dirigen a la ciudad.
Sus padres, Roy y Lyandra Belmont, paladín y clériga de Tyr, habían decidido retirarse de la vida activa de aventura para criar a su hijo en la aldea. La orden de Tyr de Neverwinter, de la que formaban parte ambos, les ofreció sufragar la construcción de un pequeño templo dedicado a Tyr en la aldea, a cambio de que ellos prestaran sus servicios a los aldeanos. Esto les permitió tener un sustento económico con el que llevar a cabo la vida que habían planeado.
Así pues, la niñez de Alistar se vió inevitablemente vinculada al templo que administraban sus padres. Además de servir como escuela, a la que él mismo asistía, podía ver el trabajo que hacían ambos para con los aldeanos. Ofrecían consejo espiritual, sanación, resolvían disputas… Siempre mostraban predisposición a mantener la paz y el orden en la aldea, y de ayudar a quién lo necesitase. Eran el ejemplo vivo de los ideales de Tyr que en tantas ocasiones le recitaban.
Alistar, naturalmente, trataba de seguir el ejemplo de sus padres, ofreciéndose, en su tiempo libre, a ayudar a sus vecinos con cualquier tarea mundana que llevasen a cabo. Esa actitud le hizo ganarse el cariño de los aldeanos desde pequeño.
En general, la vida en la aldea era tranquila. Pero con el paso del tiempo, una duda le invadía sus pensamientos. ¿Cómo podría establecer su vínculo divino con Tyr? Las enseñanzas de sus padres, así como su ejemplo, convencieron a Alistar de que los ideales de justicia de Tyr eran los mayores garantes de paz para la sociedad, y por tanto, el mayor exponente de las fuerzas del bien. Como tal, establecer su vínculo era un paso indispensable. Cuando acudió a su madre para recibir consejo, esta le explicó los dos mecanismos por los que se establecía un vínculo sagrado con una divinidad.
“Por un lado, hijo, puedes centrar tus esfuerzos en establecer una conexión con una deidad mediante los rezos y las plegarias. Cuando la devoción y la convicción son auténticas, y no se pierde constancia, la deidad te ofrece su bendición. Así es como yo puedo utilizar mis poderes. Luego, por otra parte, existen los juramentos sagrados, cómo el que hizo tu padre. Tu padre te lo explicará mejor, pero básicamente, en esos casos, la deidad te escoge a tí para que seas su representante, otorgándote también su poder.”
Alistar, en la impaciencia de su juventud, se vió atraído por la idea que había concebido de que un juramento podría otorgarle de manera rápida ese vínculo con Tyr que ansiaba. Por tanto, fue a consultarlo con su padre. Cuando le explicó sus pensamientos, esté rió cariñosamente:
“No, hijo. El juramento de un paladín no es simplemente recitar unas palabras en un altar y ya está.”
Acto seguido, con algo más de seriedad, continuó:
“No debes preocuparte tanto por esto Alistar. Sea como sea la forma en la que lo hagas, siempre que actues con honestidad, compasión y justicia, estará bien. Y si finalmente tu destino es ser un paladín de Tyr, entonces llegado el momento descubrirás tú mismo lo que es un juramento sagrado.”
Estas palabras le hicieron ver que lo importante, en realidad, era el tipo de persona que sería.
La vida continuó. Alistar siguió actuando conforme a los ideales de Tyr, aunque sin la obsesión por establecer su vínculo divino. Cuando tuviese que ser, sería. Comenzaba a plantearse su futuro, y se imaginaba viajando, ayudando a los inocentes, luchando contra el mal en cualquiera de sus formas.
Sin embargo, un día que debería haber sido como cualquier otro, se convirtió en uno de los más importantes de su vida.
La aldea nunca sufría ningún tipo de ataque externo, ya que la sola presencia de los aventureros que hacían parada allí solía servir de disuasión para cualquier criminal con intención de actuar. Sin embargo, una noche, ocurrió algo inesperado. La aldea fue atacada por un numeroso grupo de bandidos. Evidentemente organizados y preparados, atacaron en una de las raras noches en la que, coincidentemente, no había aventureros hospedados.
Las campanas de advertencia sonaron mientras Alistar y sus padres dormían. Fue un momento de confusión, pero Roy y Lyandra enseguida se equiparon para el combate y salieron junto a Alistar de la casa.
Dado que la casa, que se encontraba cerca del templo, estaba situada en una zona elevada, pudieron ver toda la escena desplegarse ante ellos. De alguna manera, los bandidos habían logrado abrir el portón principal de la empalizada que protegía la aldea, con lo que accedieron con rapidez al interior. Los guardias, aunque trataban de contenerlos, no daban abasto. Los aldeanos ya corrían hacia lugares seguros, con la mayoría dirigiéndose hacia el templo de Tyr.
Roy y Lyandra instaron a Alistar a quedarse en el templo, mientras ellos bajaban por el sendero de la ladera que unía el templo con el núcleo urbano. Mientras que Lyandra se quedaba a medio camino para ayudar a los aldeanos que corrían a llegar al templo, Roy continúo hasta abajo para enfrentarse directamente a los bandidos que se acercaban y cubrir la retirada. Algunos guardias se plantaron junto a él y Alistar pudo ver como su padre hacía imbuir su arma y la de sus compañeros en luz divina. Fascinado, veía como su madre invocaba un pilar de luz que hizo caer a múltiples enemigos, mientras su padre y los guardias enfrentaban con soltura a los que osaban acercarse.
Aunque el asalto parecía estar resolviendose positivamente, Alistar pudo ver, por un momento, cómo un grupo de 4 bandidos cortaron el paso a Sigmund Bremen, el herrero, y su familia, que acababan de abrir la puerta de su casa para huir. Los hicieron entrar a la fuerza de nuevo. Su madre y su padre, ocupados, no se dieron cuenta. A Alistar le latía el corazón con fuerza: no podía abandonarlos a su suerte. Empuñó con fuerza la espada que había sacado de su casa, con la que solía entrenar con su padre, y corrió lo más rápido que pudo hasta la casa de los Bremen.
Cuando llegó, la puerta estaba entreabierta, así que entró de una embestida e inmediatamente vió a los cuatro asaltantes, uno de ellos con un brazo visiblemente dañado, arrinconando a Sigmund, su esposa y su hija. Todos iban armados con mazas. El herrero estaba ensangrentado, pero se mostraba firme, armado con un martillo. Todos se vieron sorprendidos por la entrada repentina de Alistar. Éste gritó:
“¡Dejadlos en paz! ¡Salid de aquí ahora mismo y abandonad esta aldea!”
El herrero lo miró consternado. Por un lado no quería que sufriera ningún daño, pero por otro sabía que su aparición era probablemente su única posibilidad de salvar a su familia.
“Alistar…”
Los bandidos lo miraban con una sonrisa desafiante, apenas viendo amenaza en su presencia. Uno de ellos dijo:
“Y quién nos va a obligar, ¿tú?”
Dos de los bandidos mantuvieron a raya al herrero, mientras los otros se giraron a enfrentar a Alistar.
En ese instante, Alistar se dió cuenta de que probablemente moriría ahí y, sin embargo, extrañamente no sentía miedo, sino calma y determinación. Acto seguido, sintió como se paraba el tiempo. Sintió como ese tren de pensamientos continuaba incontrolablemente pero sin forma concreta, como si no fueran suyos. Sintió su mente expandirse, como si adquiriera nuevos sentidos, y de repente lo vio con una claridad cristalina. Sin palabras, sin oraciones, pero con una certeza absoluta, había sido elegido por Tyr para sellar su juramento. Y al mismo tiempo, él lo había aceptado.
Cuando el tiempo volvió a su cauce, de forma instintiva, como si hubiera sabido hacerlo desde que nació, canalizó el poder divino que le había sido otorgado en la hoja de su espada, la cuál estalló en un resplandor cegador.
Alistar aprovechó el momento, y de un corte certero acabó con uno de los dos bandidos a los que se enfrentaba. Sigmund, por su parte, también aprovechó para propinar un fuerte golpe en la cabeza con su martillo a uno de los bandidos que tenía enfrente, tras lo cuál se enzarzó en un forcejeo contra el otro. Alistar se abalanzó para ayudar al herrero, esquivando al segundo bandido que lo enfrentaba, que seguía cegado. Clavando su espada en el costado del bandido que forcejeaba con Sigmund, acabó con él.
En ese momento, el último bandido recuperó la visión y, al ver la escena, tiró su arma al suelo y huyó.
Cuando Alistar y la familia Bremen salieron, ya solo quedaban los guardias, sus padres, y algunos otros aldeanos que se habían armado de forma improvisada para ayudar en la defensa. Los pocos bandidos que quedaban huían en desbandada.
Roy y Lyandra, al ver a su hijo empuñando su espada envuelta en un halo de energía divina, supieron de inmediato lo que había ocurrido.
Mientras tanto Alistar, absorto en sus propios pensamientos, se dió cuenta de que los ideales de Tyr ya no eran solo convicciones inculcadas durante años. Ya no eran solo un ejemplo a seguir, ni una meta que alcanzar.
Ahora eran parte de su ser.
Artefactos
- Espada Castigo Divino
- Escudo baliza de la equidad, puede generar aura de paz
- Amuleto Escudo Belmont
- Armadura de placas +1
- Anillo de protección +1AC y +1ST